Amateur

El sexo de andar por casa de toda la vida traído a las esferas de la industria porno. Aquí la clave tiene un nombre: realismo. Ese es precisamente el ingrediente capaz de remover y potenciar el deseo de los adictos a este género.

El porno amateur es ese que cualquiera puede grabar con una cámara de vídeo de uso doméstico en su casa. No necesita de ningún artificio, es más, su falta de ellos es lo que lo define precisamente como categoría. Gente liberada manteniendo relaciones sin tabús ni complejos, podrían ser tus vecinos del quinto, tus compañeros de pádel o, ¿quién sabe?, tú mismo.

El caso es que no necesitas ser una estrella para dedicarte a esto, no se trata de actores profesionales y la gracia está en que todos podamos identificarnos con ellos. La falta de profesionalidad implica a veces un poco de torpeza, pero eso es parte del show.

Malos ángulos de cámara, mala iluminación y otros defectillos técnicos se ven compensados con las ganas y el atrevimiento que le ponen sus protagonistas. Puede tratarse de unos novios explorando los límites de su relación o de un matrimonio reinventando su relación sexual para echarle un buen chorro de picante y que la llama arda de nuevo a buena intensidad. A veces, son solo amigos que se dedican a esto por puro morbo y porque se lo pasan bien haciéndolo.

La inexperiencia no es determinante, es más, está consentida e incluso aplaudida. Hay risas, cachondeo, ganas de divertirse y mostrarlo. Aspirantes motivados de todas las edades, desde jovencitos hasta personas ya bien entradas en años, pueden hacer porno amateur mientras tengan la dosis justa de exhibicionismo y falta de temores o vergüenzas. Además, no hace falta comerse mucho la cabeza con las localizaciones, ¡la cama o el sofá de casa son perfectos para comenzar!